San Ignacio
San Ignacio
   

Los orígenes de San Ignacio, una de las haciendas más importantes de la época del auge henequenero, datan del siglo XVII, cuando fue construida para ser originalmente una estancia ganadera de tiempos coloniales. Si bien no hay datos precisos sobre la antigüedad de San Ignacio ni sobre su fundador o primer dueño, en el interior de la capilla se encuentran dos criptas: una “En memoria de Patricito” (julio 20 de 1882) y la otra, con la inscripción “María del Carmen Esther Gómez Cervantes (6 de marzo de 1923), recuerdo de su tía Giordana”. A mediados del siglo XIX San Ignacio se incorporó a la producción del henequén. Al parecer, la hacienda fue no sólo productora del henequén sino también escenario de prácticas políticas que acabaron con la finca y propiciaron la decadencia del auge henequenero. La casa principal fue levantada en las últimas décadas del siglo XIX y la construcción de la capilla comenzó 10 años más tarde y fue encargada, se dice, a un ingeniero español que llegó en uno de los buques mercantes que atracaban en Progreso. Se cree que en estos tiempos, el principal dueño de San Ignacio fue don Antonino Bolio Guzmán. Hace aproximadamente 60 años, la hacienda pasó a ser propiedad del gobierno del Estado: cada gobernador designaba a un administrador, hasta que, siendo titular del Ejecutivo Ernesto Novelo Torres, el gobierno estatal la vendió a Augusto Canto Lara, quien se presume fue prestanombre del gobernante. Al dejar el cargo Novelo Torres la administró por un tiempo y luego la heredó a su hijo Mario. San Ignacio fue heredada posteriomente por la Sra. Noemí Novelo Serrano –hija del ex gobernador–, quien la administró con su esposo, Dr. Miguel Navarrete Ruiz del Hoyo. Estos, a su vez, se la dejaron a su hijo Arqto. Miguel Navarrete Novelo. Cuando se quemó la finca –desfibradora– hace 25 años, se intentó ponerla en funcionamiento de nuevo, pero la maquinaria –alemana– no quedó del todo bien, aparte de que ya no tenían apoyo de Banrural”20.

Se encuentra en la comisaría progreseña a la que da su nombre, a la que se accede a la medianía de la carretera Mérida-Progreso.

Campamentos de verano y semana santa
|